Pazo do Bidueiro | SANDRA Y JOSE

Como Fotógrafos de Bodas, desarrollamos con los años y el instinto, una luz que se enciende ante parejas de Novios especiales. Sandra y Jose eran una de esas parejas. Y deseas tener el privilegio de ser escogido como su Fotógrafo y poder contar en imágenes la historia que ellos narran con sus palabras y sus gestos.

Mientras Jose miraba fijamente a Sandra, ella me contaba, con emoción contenida, la reciente pérdida de su padre y lo grande que había sido esa pérdida, como grande la relación entre ambos, padre e hija. Jose continuaba con la vista fija en ella y comprendí, finalmente, que esa era su manera de mirarla, con miedo a perderla entre pestañeos, con ganas de atar cada momento a su memoria. Una pareja preciosa. Si, quería esa Boda, quería esa historia.

Se conocieron en la playa, a orillas del mar de Baldaio. Nos pareció el lugar perfecto para situar la Preboda. Era su entorno, era familiar, porque ellos no faltaban ni un verano. Así que el día fluyó con mucha naturalidad y alegría. Se olvidaron de la cámara y, quiero pensar, volvieron a tiempos más ligeros, entre juegos y risas. La Preboda perfecta, la perfecta antesala de la Boda que vendría después.

Cuando entras en una casa dónde cinco hermanos escoltan impacientes al sexto, al que se casa, como Fotógrafo sabes que tienes material del bueno para trabajar. Solo tienes que permanecer atento mientras ellos se divierten y, si, querían divertirse, las Fotografías hablarían por sí solas.

Sandra estaba preciosa. Mientras terminaba de prepararse, me llevó a la habitación de su Casa en la que dormitaba aquella pintura de la que tanto me había hablado, su padre y ella. Y convertí esa imagen en Fotografía, una de esas Fotografías que se queda grabada para siempre en tu memoria, porque conoces la historia que guarda detrás y porque sientes que, más que la Fotografía en sí, estás creando un recuerdo único. Y la Novia revoloteaba entre la gente de su Casa con ganas de tocar, con ganas de querer y ser querida. Era su día.

El Pazo do Bidueiro, en Órdenes, provincia de A Coruña, les esperaba con una sonrisa cómplice dibujada entre sus antiguas piedras, para ser testigo de un momento inolvidable, la llegada de la Novia. Porque el padre de Sandra adoraba una canción en especial y esa canción estaba esperando a la Novia. Y mientras las notas, interpretadas por treinta Gaiteiros, ascendían al aire, lo hacía también el beso que Sandra lanzaba desde su corazón hacia el cielo.

Y la Ceremonia Civil que luego siguió en el Pazo do Bidueiro se hizo eco del sentir de la pareja, risas y lágrimas de alegría se mezclaban entre invitados con ganas de fiesta, con ganas de brindar por los Novios, de celebrar una Boda querida y sincera de principio a fin. Mientras, las Fotografías se sucedían solas.

La noche llegó y era difícil encontrar algo en su sitio. La Fiesta era eso, una Fiesta, como debe ser en las Bodas. El Novio saltó por los aires “manteado” entre vítores, al igual que la madre de Sandra. Se rasgaron las camisas y se perdieron los zapatos. Había muchos motivos de alegría en esa Boda y se estaban celebrando a lo grande. Qué hermosa es la Fotografía de Bodas cuando sobran momentos así.

El día llegaba a su fin, pero la vida comenzaba y, para celebrarlo, nada mejor que una Postboda igual de emotiva y bella que todo lo vivido hasta entonces. Santiago de Compostela, seguíamos en A Coruña. La Ciudad de la Cultura primero y los alrededores de la Catedral después, fueron el broche perfecto para lo que esta pareja merecía, una Boda perfecta.