Marta y Marius

PEPE FARALDO

Marta es pura alegría y Marius le sigue los pasos. Ambos se unieron siendo estudiantes y desde entonces no han dejado de derrochar cariño y alegría a su paso. Así transcurrió su Boda en el Cenador de Cambre, entre muestras contantes de amor sincero y risas contagiosas. Sin importar las distancias o el idioma, cuando el sentimiento es certero no hay barreras y ellos son la mejor prueba. Marta es española y Marius alemán, quien no necesitó saber nuestro idioma para sentir cada paso de la Ceremonia, porque cuando los gestos hablan sobran las palabras. Y si algo hubo en esta preciosa Boda fueron múltiples gestos llenos de espontaneidad y frescura, llenos de verdad. Momentos que yo, como su Fotógrafo de Bodas, aproveché sin límites, la naturalidad que siempre persigo para mis Fotografías de Boda nacía sola y era pura belleza.

Desde Alemania, su ciudad, volverían a España para casarse en tierras gallegas. Desde el momento en el que conocí a esta pareja de Novios supe que sería una Boda muy especial. Son personas sinceras, sencillas y amables, personas que se dejan llevar completamente por el momento implicándose totalmente en el proceso. Y ese proceso eran sus Fotografías de Boda. Las Fotografías naturales, las más bonitas, nacen de momentos robados no posados, de momentos en los que los Novios, sencillamente, olvidan que estás ahí, olvidan que hay un Fotógrafo de Bodas colándose en su casa en el día más importante de sus vidas. Y ellos lo consiguieron, se olvidaron de mí. A partir de ese momento y hasta la última de las Fotografías de su Reportaje de Boda la emoción y la verdad contarían la historia. Fotografías espontáneas y únicas, como ellos.

Con esa misma espontaneidad nos recibió el cielo gris que amenazaba con lluvia. Estamos en Galicia y los profesionales que llevamos tiempo siendo Fotógrafos de Boda en estas tierras sabemos que eso puede suceder, pero también sabemos cómo solucionarlo y sacarle el máximo partido. Por temor a que ese cielo gris terminase en agua la Boda se ofició en interior, en un precioso espacio de decoración espléndida, rodeado de ventanales que filtraban la luz natural de tonalidades cambiantes. Mientras la Ceremonia Civil se sucedía entre pañuelos y miradas yo jugaba con esos preciosos contrastes entre luces y sombras para no perder detalle. Cuando fotografías una Ceremonia estás siendo testigo de todo lo que sucede y los propios Novios no ven, sabes que se emocionarán con esas Fotografías sinceras y reales que les contarán lo que pasaba mientras ellos pronunciaban sus votos nupciales.

Verán lágrimas de alegría, verán risas llenas de ternura, miradas cargadas de expresión, tropiezos, verán su Boda. Y de risas Marta sabe mucho, dónde otra Novia hubiese sucumbido a las garras de los nervios, ella desplegaba sus alas de alegría y seguía con la Ceremonia con la ilusión intacta. Una ilusión que nos contagió a todos, propios y extraños, y que mantenía a Marius incapaz de separar su mirada de ella, de su Novia. La complicidad entre la pareja era absoluta, rotunda y fantástica. Se respiraba un ambiente maravilloso. En Bodas así el trabajo de Fotógrafo de Bodas deja de ser un trabajo para convertirse en un privilegio. Compartes un día completo, desde los Preparativos de la Novia, de Marta, rodeada de mujeres estupendas dispuestas a dejarla como una princesa, a ayudarla con todo, desde los pendientes hasta el magnífico Vestido de Novia que tan bien supo llevar.

Marta estaba radiante, porque no hay nada más bonito que la felicidad. Y continúas siendo testigo de los nervios del Novio, de Marius, vigilado de cerca por familiares y amigos que no dudaron en acompañarlo a España para estar junto a él y vivir su Boda en primera fila. La preciosa Ceremonia, entre lágrimas de la mismísima oficianta, incapaz de contener la emoción. Y la Fiesta, qué Fiesta. Rodaron las copas y volaban el confeti y las corbatas, pero sobre todas las cosas, rodaron abrazos. Marta los repartía sin medida, como si su alegría fuese una tarta y estuviese repartiendo pedazos entre los asistentes. Y nos llevamos nuestro trocito de esa alegría para casa, ya lo creo.

Es lo que sucede cuando las Bodas son así de sinceras, así de espontáneas. Y tu trabajo como Fotógrafo de Bodas es dejar que el tiempo siga su curso con total naturalidad y mezclarte con él. Su Reportaje de Boda tenía que ser así de natural y así de espontáneo, lleno de Fotografías reales, nada fingido, nada buscado, cada gesto nacido del momento. Cada Fotografía tomada con el mimo y rigor profesional requeridos pero sin que ellos, los Novios, fuesen conscientes de nada. La Fiesta fue preciosa. El día de la Boda resultó un día increíble lleno de luz, sin importar los cielos grises, la luz la supieron poner ellos, Marta y Marius.

La preciosa melena de Marta y su estupendo Vestido merecían una sesión de Fotografía de Postboda. En la Boda Marta había lucido un recogido, había llegado el momento de soltarse la melena, de flotar sobre el río, mojando telas y piel, entre verdes y piedras. Habían venido desde Alemania y yo quería que se llevasen Galicia en cada imagen. Una vez más Marta y Marius participaron completamente de la sesión, dejándose llevar por el momento y dejando fluir sus emociones. Pocas indicaciones son necesarias para unas Fotografías de Postboda con una pareja así de entregada. Tan solo toca divertirse, es un momento diferente, más íntimo. Son Fotografías de Pareja, sin prisa, no hay reloj, solo un paisaje de ensueño y muchas emociones por contar. Muchas Fotografías emotivas y especiales que completarían su Reportaje de Boda a la perfección, esta vez al aire libre. Un Reportaje de Boda natural, real y único como esta pareja de Novios.

Marta y Marius, ha sido un verdadero placer ser vuestro Fotógrafo de Bodas. Ich Wünsche euch alles Liebe!

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