Eva Villamar

DISCURSOS DE BODA, VOTOS… HABLEMOS DE AMOR

Por dónde empezar, qué digo, es en público, todo el mundo escuchará lo que siempre te he dicho a solas, a oscuras, escucharán incluso lo que no he sido capaz de decirte. Pero tengo que hablar, me toca, hemos quedado en eso, en personalizar la boda, nuestra boda. Hemos acordado que seremos sinceros, que olvidaremos que el mundo mira, que las cámaras vigilan, hemos imaginado que seremos capaces de sentirnos como siempre, a solas, que podremos mirarnos a los ojos y dejar que hable el corazón, hoy no es día para razonamientos, hoy mandamos los dos.

Discursos de bodas 07

Ya lo hemos sopesado todo. Ya nos hemos imaginado muertos de miedo, pensando en que estamos bien así, en que la relación funciona y crece, en que el matrimonio puede estropearlo todo, en los amigos que se han divorciado, nos hemos puesto funestos, todo lo posible. Pero mientras la noche se asomaba por la ventana todos esos argumentos caían por su propio peso, rendidos ante nuestra risa floja, esa risa que camina de la mano de nuestro destino desde el minuto en el que me descubriste en algún rincón del mundo que no era mi rincón habitual. Pasé por delante de la vida esperando divertirme, y me encontré con tus ganas de compartir el amor que habías guardado largo tiempo. No hay manera de volvernos negativos, es imposible. Hemos atado nuestras vidas con hilos de libertad que lejos de apretar dibujan alas en nuestras espaldas. Y el día a día es más liviano y más intenso al mismo tiempo.

Discursos de bodas 02

Se me ocurren muchas cosas que decir, mucho que decirte, tanto que no me llegará la ceremonia entera, me temo que el cura terminará por enfadarse, por mucho cariño que dices que te guarda. Me siento como uno de esos actores que ha ganado un premio y tiene que salir a dar un discurso, sabiendo que tiene mucho que decir en muy poco tiempo. Mucho que decir, ya lo creo. Y supongo que los demás, esos castigados a subir al estrado, estarán pensando en lo mismo, qué decir, qué contar. Pienso en ella, en tu hermana, tú aún no lo sabes pero yo ya he leído su discurso. Discurso, es una palabra demasiado solemne para una boda, para la nuestra. Entraremos descalzos en la iglesia, después iremos a comer pescado al puerto, con las mesas en la playa. Lo ves, ya estoy sonriendo otra vez, con la sola idea de imaginarte entrando vestida envuelta en telas claras y ligeras, con tu pelo adornado con guirnaldas, y tu mirada buscando la mía, que estará nerviosa. Así me gusta imaginarte. Yo te esperaré cómo soy, sin corbata y sin prisa.

Discursos de bodas 06

Si, conozco las palabras de tu hermana, porque la muy condenada me hizo llorar como a un niño. La escucharás y tú también llorarás, te conozco. Ella teme equivocarse, no pasa nada si sucede, eso le he dicho. Hablará de ti, de lo mucho que te quiere, de lo mucho que esperó para ver luz en tus ojos, hablará del tiempo que me estuvo observando, siguiendo de cerca mi vida, asegurándose de que te merecía, de que estaba a tu altura, para ella estás muy alto, por supuesto, es que estás muy alto. Hablará de lo que siente cuando nos ve juntos, que no puede imaginarnos separados, pero sobre todo, hablará de que te hago feliz. Yo le he explicado que no hago nada especial, pero que se lo que pasa, simplemente que a tu lado soy mejor, o la mejor versión de mí mismo, de manera natural, no me doy cuenta, pero cuido de cada minuto del día como si fuera un tesoro, porque tú estás en ese minuto, y no quiero que se me escape ninguno.

Discursos de bodas 01

Me pregunto qué dirá Juan. Mi gran amigo. Conoce mis virtudes y mis miserias mejor que nadie, me ha visto sufrir por amor, me ha visto tirar la toalla, buscar en dónde no había nada, perderme y volverme a perder. Ha caminado conmigo un largo trecho de vida, el suficiente como haber saltado sobre la mesa del bar cuando le conté que quería casarme contigo, contigo sí, esta vez sí, esas fueron sus palabras. Se subió a lo alto derramando el vino y las alegrías mientras juraba que hablaría en la Boda, que tenía mucho que decir, que quería su discurso. Miedo me da. Ya lo conoces. Solo me dijo que hablaría del día en el que tú lo rechazaste, eso no me lo habías contado nunca, tú no me conocías todavía pero, según su versión de las cosas, no me conocías pero me estabas esperando. Dijo que cuando dos piezas se unen sin fisuras es un pecado mortal separarlas. Es que cuando quiere sabe decir.

Discursos de bodas 03

Discursos de boda, qué cosa. Al final nos hemos ido enredando y tendremos una fiesta en toda regla. Pero no me preocupa, todo lo contrario, hay noches en las que siento latir mi pecho con tanta intensidad que temo que explote de pura dicha. Creo que esa puede ser una de las frases que incluya en mis votos, o para cualquier momento, pero te la tengo que decir, o escribir, o susurrar por la mañana, cuando tienes los ojos pequeños y el humor dulce.

Serán grandes discursos, estas dos personas son especiales y sabrán muy bien qué decir, porque dicen lo que sienten, y sienten bonito. Pienso en bonito y vuelves a mi mente de nuevo, porque eres lo más bonito que he visto en mi vida. Todavía no soy capaz de comprender cómo es posible que estés a mi lado. Creo que tengo otra frase. Pero hace tiempo que he dejado de preguntarme los motivos y me limito a sentir, a sentirte, cerca de mí, incluso cuando no estás. Ya lo sabes, te lo digo todos los días y no pienso dejar de hacerlo. Te lo digo y se me alegra la vida, se me llena el alma. Solo pido que esto no termine, nunca, que jamás deje de sentirme así, feliz.

Discursos de bodas 04

Ni idea de lo que era la felicidad antes de ti, ¡pobre de mí que pensaba conocerla! Ni la más remota idea. La felicidad es mirarte a los ojos y sentir como tú estás devolviéndome la mirada. La felicidad habita en tu piel. ¿Se puede decir esa frase en una iglesia?, no estoy muy seguro, pero poco me importa si no es apropiada porque es la verdad más rotunda de todas. Mi cuerpo es una figura inerte que vuelve a la vida cuando te arrimas a él. No te separes nunca. Redactaré mis votos, mi discurso para ti, con estos fragmentos y alguno más. Pero los de verdad, los dejaré para los dos. En realidad, los de verdad no necesito decirlos, ni que tú me digas nada. Lo sé, lo sabemos, sin palabras, sin gestos, no hace falta nada. Esa es la magia, la certeza absoluta de estar y de ser, de sentir, con la rotundidad de cada uno de esos verbos, de respirar. Te hablaré de amor aunque no te hable, porque te amaré hasta que la misma vida me calle.

Discursos de bodas 05

Eva Villamar – maquilladora profesional

(Gracias infinitas a EMOVERE STUDIOS – Fotógrafos de Bodas, por estas imágenes, siempre inspiración. Nos pasa a todos los que trabajamos en el mundo de las Bodas, tantas emociones dan para mucho que contar)

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