PATRICIA Y LUCA

Patricia y Luca estaban destinados a juntarse para poder sonreírle a la vida con ganas. Las mismas ganas que tenían por casarse, por celebrar junto a su gente querida la magia de encontrarse a pesar de provenir de países distintos, a pesar de todo. Ella española, él italiano, se casarían por duplicado, en los dos países, porque puestos a festejar, mejor que sobre y no que falte. Mi gran privilegio, ser partícipe de semejante carga de ilusión y buen humor en la magnífica Boda que organizaron en España. Contagiado, desde el primer instante en el que hablé con ellos, por su alegría y cercanía.

Y una pareja así de especial merecía un entorno especial para sus fotografías de preboda. Jugar con los contrastes, jugar con ellos y buscar el lado más estético sin perder la frescura en ningún momento. Una mina abandonada, un lugar remoto para hablar de un encuentro cercano. El contraste, la metáfora, eran perfectos. Ellos eran perfectos.

Llegó el día de la Boda y comenzó a lo grande. Porque Patricia estaba exultante de alegría antes de comenzar a arreglarse, y sus amigas se unieron a ella, divertidas, espontáneas, todas, la Novia la primera. Entregadas al día y a la cámara me regalaron instantes de lujo que hablan sin palabras de lo que es la felicidad. Y esta novia estaba, en una palabra, bellísima. Como fotógrafo de bodas no se puede pedir más. Un ambiente maravilloso y unos novios generosos con sus emociones y con su gente.

Y su gente esperaba en la preciosa y pequeña Iglesia del pueblo, que se había vestido de anfitriona, mostrando una decoración que invitaba a quedarse. Un maestro de ceremonias, el cura, que supo transformar una Ceremonia Religiosa en una ceremonia inolvidable. Y a golpe de aplausos y risas salieron por la puerta de camino a la fiesta. Porque todos querían fiesta. Se nota cuando las ganas de celebrar la alegría de vivir son lo más importante. Invitados venidos de todas partes, encantados de compartir risas y brindis con su pareja de amigos recién casada. Toda una fiesta, toda una Boda.

Como broche de oro para una pareja así, un reportaje de postboda que mostrase la belleza de su relación, y que nos permitiese buscar fotografías especiales, delicadas, siempre cerca de su risa, de su complicidad y sus constantes guiños. En As Fragas do Eume, en Galicia, con un entorno totalmente diferente al de su preboda, dejamos que el día y el río nos llevara a su antojo.

Y me confieso un fotógrafo de bodas más que afortunado de tener a parejas como Patricia y Luca, a quienes les deseo lo que ya tienen, muchísima felicidad y alegría. Gracias pareja.