Niharika & Oscar

NUEVA DELHI

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Niharica lleva el color de su tierra sobre la piel. La India. Un país que la vio nacer y también la vería casarse con un hombre de origen español, Oscar. Nueva Delhi y Coruña encontradas en otro rincón del mundo, en Abu Dhabi, donde ambos trabajaban, se conocerían para tener claro cuál sería su futuro. Para cualquier fotógrafo de bodas una Ceremonia diferente es una experiencia enriquecedora en todos los aspectos. Niharica y Oscar se casaron dos veces, por decirlo así. La primera ceremonia, más íntima y tranquila, oficiada por el propio primo del novio, la habían celebrado un año antes en Coruña. Y en su primer aniversario, un año después, una vuelta a los orígenes de esta hermosa novia, una ceremonia en la India, llena de color y calor, el paraíso para cualquier fotógrafo de bodas internacional.

El lugar elegido, el complejo Four Points by Sheraton, en Nueva Delhi, que cautivó a la pareja por su lado más estético, con sus cuidados jardines, y su aspecto más práctico, pues reservaron cincuenta de las setenta habitaciones del hotel para acoger con la máxima hospitalidad y comodidad a sus invitados, venidos de diferentes países con una ilusión en común, ser testigos de una Ceremonia especial y diferente, de una pareja que ya eran matrimonio en realidad. Así que, más que una Boda, era una auténtica declaración de intenciones, eso sí, a todo color, porque lo que más destacó en esta celebración tan especial fue el colorido.

Si, como fotógrafo de bodas, el color y la luz son una constante fuente de inspiración, en esta Boda en la India, esa inspiración brotaba de cada esquina. La propia ciudad de Nueva Delhi ya es una explosión para la vista, pero en la Boda, desde los invitados, la decoración, los novios, todo era alegría y vida. Faltaban manos y cámaras para atrapar momentos tan intensos y bellos. Porque una Boda en la India no es cosa de un día, son tres días de celebración, en los que los novios son agasajados de mil maneras diferentes. Tres días para degustar los manjares del país, disfrutar de su música y de su gente.

El primer día es propiedad de la Novia y tiene un nombre, Mehndi, es el nombre que recibe la pintura de manos y brazos con Henna, un tipo de pigmento que permanece inalterable incluso semanas, sobre la piel. Antiguamente sustituía a las joyas ante la imposibilidad de adquirirlas, pero con el paso de los siglos se ha ido convertido en una tradición que se incorpora para agasajar a la mujer. Manos expertas trazan dibujos florales y geométricos, entre risas y conversaciones alegres. El día termina con una fiesta para agasajar a todos los invitados, que ya pueden ver a la novia pintada de manera tradicional. Las fotografías naturales y ricas de textura y cromatismo nacían de manera espontánea. La alegría podía respirarse. Y la fiesta se prolongó hasta la noche cerrada de Nueva Delhi, mientras los asistentes bailan el tradicional Ghoomar.

El gran día había llegado. Para esta Boda en la India tan especial, Niharica, había elegido dos vestidos principales, uno de ellos diseñado por su propia hermana, propietaria de la firma Plane Jane; otro de esos fantásticos atuendos, un Lengha obra del diseñador Tarun Tahiliani. En realidad, la idea de Boda termina siendo muy similar en cualquier cultura, un novio expectante, frente al altar o lugar de Ceremonia que hayan planeado, y una novia bellísimamente engalanada entrando del brazo de su orgulloso padre. Si, como fotógrafo de bodas, reconocí esa similitud, pero quise quedarme con las diferencias, con la riqueza de cada imagen, fotografías únicas que se presentaban ante mí, llenas de alegría, de vitalidad, de variedad. Todos los allí presentes, invitados o no, nos dejamos llevar por una ceremonia preciosa, que terminaba con el intercambio de guirnaldas de flores entre los novios, en realidad, entre este matrimonio prueba de que culturas muy dispares tienen más en común que diferencias.

Las fotografías únicas que acompañan el especial reportaje de bodas de Niharica y Oscar pueden contar mejor que yo la fiesta que se vivió después de la Ceremonia. Los tradicionales zapatos que lució la novia, llamados Yuttis fueron muy usados, porque una vez comenzado el baile, éste se prolongó hasta altas hora de la madrugada. Más de un turbante, o Safa, terminó lejos de sus respectivos dueños, porque cuando la fiesta se adueña del lugar, poco a poco, el protocolo se va relajando y el ambiente se vuelve más y más distendido, sin olvidar su lugar, por supuesto.

Una Boda magnífica, diferente, llena de exotismo y tradición, de colorido y simbolismo. Hasta el punto de que los colores de los vestidos de los novios, en el momento de la Ceremonia, eran casi idénticos. Diferencias magníficas que, en contraste con el cielo nocturno, creaban unas fotografías de una belleza máxima. El mayor reto, sin duda, atrapar la alegría de una pareja deseosa de ratificar su matrimonio, esta vez, en el país de origen de Niharica. De esta forma, amigos y familiares, pudieron disfrutar de dos ceremonias, de dos países, dos personas diferentes encontradas en un punto común del mundo y de la vida. Es un placer inmenso, como fotógrafos de bodas ser testigos de acontecimientos tan emotivos, tan especiales. Y así de especiales son las fotografías de esta pareja.

Un viaje inolvidable, un pareja extraordinaria, a la que tenemos que agradecer el privilegio de poder convertir su Boda en imágenes inolvidables, sabedores de que cada una de esas fotografías se convertirán en un legado de familia, su familia. Gracias, pareja.